miércoles, 18 de enero de 2012
Don Quijote de la Mancha
<< En un lugar de la mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de lanza en astillero, adarga antigua, rozín flaco y galgo corredor. Una olla de algo mas vaca que carnero, salpicón las malas noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumian las tres partes de su hacienda...>> Así es como comienza la historia de Don Quijote de la Mancha, un hombre que, de tanto pasarse las noches y los días leyendo, acabo por perder la cabeza. Acompañado de su caballo rocinante y su fiel escudero Sancho Panza, y por el amor de su amada dama Dulcinea del Toboso, partió en busca de aventuras. En ellas, lucho contra peligros que tan solo podía ver el por culpa de su lujuria, como molinos de viento que creía enormes y malvados gigantes o un grupo de pastores a los que confundió con dos fieros ejércitos.
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